Mis 17 fugas culturales de 2021

Al igual que hice en 2020 y 2019, aquí vuelvo a plasmar mi pasión por las listas con un resumen subjetivo y particular de los libros, canciones, series, películas y otras fugas culturales que más me gustaron este 2021. Como siempre, no están todas las que son, pero sí son todas las que están (al menos para mí) que es de lo que trata este diálogo interno.

1. Un libro necesario

Hay libros que deberían ser de lectura obligatoria, sobre todo para aquellos miles de humanos deshumanizados que nos rodean. Hermanito -Miñán (Blackie Books), al igual (o semejante) que lo hizo la también necesaria, Viaje al país de los blancos, cuenta una historia de supervivencia, la de Ibrahima Balde y que narra Amets Arzalluz Antia, sobre una odisea migratoria de un guineano forzado a abandonar su país en busca de su hermano. Una historia de un joven que llega a Europa pero que no quería estar en Europa. Se (debe) leer del tirón, y prestar o regalar.

“Yo no querría hablarte más de estas cosas, porque cuando hablo empiezo a ver (…) Tú ahora estás aquí, escuchándome, pero yo estoy otra vez allí, dentro de mi carne, y cuando te lo cuento empiezo a vivirlo de nuevo” 

Ibrahima Balde

2. Un libro de aquí

Miss Marte (Alfaguara), la segunda novela de Manuel Jabois es una historia turbulenta de familias, secretos y amores del pasado que sin ser un thriller engancha de principio a fin y se cierra con un final sorprendente. Una vez más se demuestra que además de un excepcional columnista, Jabois es un excelente novelista. Se lee en dos tardes.

Lo que en principio parecía una novela de misterio se convierte en una obra reflexiva acerca de la verdad, acerca del oficio del periodista, y sobre cómo ocultamos a veces cosas no por la intención de ocultar sino porque no les damos importancia, o porque no queremos hacer daño…, y precisamente esos flecos se convierten en esa parte de la verdad que se quedará siempre sin descubrir, sin perfilar

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3. Un libro pendiente

Hay libros que descubres tarde, pero que con solo una breve descripción y una merecida recomendación, ya sabes que te apetecerá leer. Es el caso de La república era esto (Anagrama), de Alaa al Aswani, la gran novela sobre la revuelta egipcia de la plaza Tahrir.

Un testimonio imprescindible sobre la Primavera árabe de Egipto –donde en la actualidad el libro sigue prohibido– y que novela unos acontecimientos que cambiaron la historia más reciente de este país, como podría también haber sucedido en Túnez, Yemen, Bahréin, Libia o Siria. Lectura para 2022.

4. Una novela gráfica

La primera parte (de dos) de la adaptación gráfica de Vernon Subutex (Salamandra Graphic) a cargo del célebre dibujante francés Luz, conocido por su trabajo en la revista satírica Charlie Hebdo, es una auténtica maravilla. Primero fue la saga de Virginie Despentes (Literatura Random House), luego la miniserie estrenada en Filmin y ahora llega esta magnífica adaptación que satiriza más si cabe las andanzas de Vernon Subutex, antiguo propietario de la legendaria -y extinta- tienda de discos Revólver, y su crisis personal envuelta en una espiral de decadencia.

5. Un disco redondo

A Beginner’s Mind (Asthmatic Kitty Records), primer trabajo en conjunto de Sufjan Stevens y Angelo de Augustine es uno de esos discos de folk-rock casi perfectos llenos de canciones que se escuchan casi sin querer gracias a la suavidad de sus acordes y de sus voces entrelazadas.

Un trabajo inspirado en las películas que ambos vieron juntos durante el mes que se juntaron en una cabaña alejada para grabar este disco. Un pero sí tiene, la portada es horrible y no hace honor a sus 14 canciones.

6. Un disco balsámico

Far In (4AD), es el «séptimo trabajo» de Helado Negro -pseudónimo de Roberto Carlos Lange- un músico de Brooklyn descendiente de inmigrantes ecuatorianos, que crea maravillosos álbumes que son toda una experiencia sonora. En los 68 minutos y 15 canciones que componen este disco hay una compilación asombrosa de sonidos. Del soul, pop o la electrónica a la bossa nova, funky, hip hop y al jazz.

Un disco que nunca se acaba y que cuando lo hace vuelve a sonar en tu reproductor porque siempre encuentras algo nuevo en él. Una auténtica delicia. Un pequeño gran descubrimiento.

7. Un disco de aquí

Clamor (Fina Estampa), de Maria Arnal i Marcel Bages no es un disco fácil de escuchar, al menos la primera vez. Pero luego es un viaje que te atrapa y no te suelta y que te lleva por un auténtico pasaje sonoro. 11 canciones que te emocionan y hasta te afectan y que unen con mucho mimo la tradición con la electrónica más experimental. Un disco que invita a revisitarlo con tiempo y calma. Así es como ellos mismos definen este trabajo:

Pop mutante en los límites de la emoción que habla de nuestra infinita capacidad de transformación para afrontar los retos de un planeta -de un futuro- en crisis.

Maria Arnal i Marcel Bagés

8. Una canción épica

El australiano Nick Cave junto a su mano derecha Warren Ellis, lleva años publicando discos increíbles (sobre todo en los últimos años) llenos de canciones memorables como el cuarto corte de Carnage (Goliath): White Elephant. Una canción con un inicio solemne marca de la casa y un final catártico que rinde tributo al asesinato de George Floyd.

The white hunter sits on his porch
With his elephant gun and his tears
He’ll shoot you for free if you come around here
A protester kneels on the neck of a statue
The statue says, «I can’t breathe»
The protester says, «Now you know how it feels»
And he kicks it into the sea.

Nick Cave & Warren Ellis

9. Una canción para volver a bailar

Las canciones de Rigoberta Bandini fueron una auténtica alegría durante el confinamiento y con ellas volvimos a sentir la ganas de salir y volver a bailar, aunque fuera en los salones y terrazas de nuestras casas y «solos con nuestro espíritu». Too many drugs (2020) se convirtió en todo un himno intergeneracional en 2021.

10. Un programa de radio inolvidable

This is the end, así se tituló el último Disco Grande de Julio Ruiz emitido el 18 de junio y que suponía el final de una etapa tras 50 años en antena. Sin duda uno de los grandes programas de todos los tiempos en Radio 3 y con el que tanta música hemos descubierto. Este especial fue dedicado a recordar artistas ganadores del premio anual de maquetas. Sonaron, entre otros Facto delafé y Las Flores Azules, Pumuky, Dar Ful Ful, Doble Pletina, Mercromina, Amphetamine Discharge, Underwater Tea Party, Los Hermanos Dalton, Apartamentos Acapulco, Cecilia Ann y cerraron con Brigithe de Los Planetas.

No hay nada como la radio

Julio Ruiz

This is the end

11. Una película preciosa con un guión surrealista

The French Dispart aunque cuenta con todos los ingredientes de su filmografía no es la mejor película de Wes Anderson ni tampoco la más entretenida, pero la puesta en escena de su imaginario particular es tan original y deslumbrante que ya merece la pena pagar una entrada para verla en el cine. No me imagino disfrutarla en otra pantalla.

A Anderson se le ama o se le odia (quizá no tanto como Carlos Boyero), pero con esta película logra crear medias tintas por lo estrafalario de su guión. Quizá aquí sea lo de menos y aún así nos quedemos con una sonrisa de fascinación tras visionarla por lo entrañable de su propuesta y por disfrutar de una de las estéticas más virtuosas del cine actual.

12. Una película de aquí

Con Mediterráneo de Marcel Barrera sucede algo parecido. No es la mejor película española del año, ni pretende serlo. Su objetivo es otro, y vaya si lo logra: remueve nuestra conciencia y nos emociona contando sin efectismos un relato tan real y sobrecogedor que a veces se nos olvida que aún existe. La historia del origen de Open Arms y su labor humanitaria era imprescindible que fuera contada en el cine.

Vas en una lancha, te encuentras a diez personas y solo caben cinco. Y tú tienes que decidir a quién salvas. Esa noche llegarán los fantasmas, los monstruos.

Estás en un sitio salvando vidas y si te vas, sabes que morirá gente, ¿cómo te vas de allí?

13. Una serie europea que no defrauda

Gomorra. La serie (2014-2021) que alcanza su quinta (y quizá última temporada) es una de esas series que cumple el tópico de superarse en cada temporada. Creada por el escritor Roberto Saviano y basada en su novela «Gomorra» se inspira en hechos reales de la organización criminal de la Camorra. Pero Gomorra es mucho más que una serie violenta que cuenta la lucha entre clanes rivales.

Es difícil hablar de ella sin destriparla. Hay tantas o más muertes que en Game of Thrones y personajes de malotes tan o más carismáticos que en Breaking Bad. Merece un hueco en el olimpo seriéfilo, y más si la lista se acota a las series europeas.

14. Una serie americana con un guión impecable

Hay veces que los premios, las distinciones y ocupar los primeros puestos en la listas de publicaciones especializadas sí está más que justificado. Es el caso de Succesion (HBOMax) donde todo está perfectamente orquestado a un ritmo en ocasiones lento pero justificado por su impecable guión, sus convincentes interpretaciones y su fotografía.

La historia cuenta la evolución de una saga de una familia estadounidense ficticia (pero inspirada en Rupert Murdoch) dueña de un conglomerado internacional de medios de comunicación. Sus ambiciones y ansias de poder son tan reales y deleznables que hacen que los odies a todos. Y ese es el secreto de su éxito, pues no empatizas con ningún personaje o quizás lo haces con todos deseándoles lo peor a cada uno.

15. Una serie de comedia muy divertida

La segunda temporada de la comedia protagonizada por Jason Sudeikis (productor y protagonista principal) es más divertida que la primera, algo difícil de superar pues ya dejó el listón muy alto. Ted Lasso (Apple TV) es de esas series difíciles de ver por la exclusividad de la plataforma en la que se emite, pero a la que puedes llegar con el intercambio de claves con un familiar o amigo sino quieres usar atajos vintage que rozan lo ilegal.  

Una historia con el futbol como telón de fondo de un ingenuo entrenador norteamericano de la NFL que decide probar suerte en un club de la Premier League y que te gustará por igual odies o ames este deporte. Una serie con exceso de optimismo (quizá aquí radica su encanto) que no sabíamos que necesitábamos hasta que la descubrimos en tiempos de incertidumbres y pandemia.

16. Un podcast

Acabo estos días de diciembre escuchando uno de los podcasts más originales del año. (Gracias, Lieven por el soplo): Los papeles (Álvaro de Cózar / True Story) detalla en 5 capítulos de 25m y de una forma muy original con un ritmo que mezcla el thriller judicial y el periodístico, uno de los mayores escándalos de corrupción de nuestra democracia. Una historia, que por nuestra incredulidad ante la inoperancia del sistema y la letanía de su resolución, ya mirábamos con hastío y resignación. Periodismo del bueno.

17. Un hilo de twitter para recapacitar

Don’t Look Up, el último hype del año en Netflix ha generado infinidad de artículos y conversaciones en las redes sociales por la multitud de lecturas y mensajes que esconde en su largo y extravagante metraje. De todas ellas me quedo con la reflexión en forma de hilo que hizo @lospajarospican a propósito de la película, pero con un trasfondo sobre la frivolización de nuestras conciencias. Lo mejor no es contarlo sino leerlo pues invita a reflexionar sobre el mundo que habitamos. Es descorazonador pero muy real para obviarlo.

Pues ya has llegado al final de este post. Ahora puedes hacer varias cosas: cerrar esta página y olvidarte de este resumen tan personal para siempre, compartirlo con conocidos y desconocidos y criticarme o recomendarme tus fugas de una forma, ya hasta antigua, a través de los comentarios que verás más abajo.

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